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Psicoanálisis, una trampa para el alma (compartelo)

Para el psicoanálisis, nuestros problemas mentales, tienen origen sobre todo en el inconsciente. Dividen las partes de nuestra psique en tres; “Yo”, Super yo y ello.

El Yo desarrolla mecanismos que nos permite obtener el mayor placer posible, dentro de los marcos que la realidad permita. Una visión egoísta a ultranza, dado que el placer se refiere a…uno mismo. El Yo –dicen- nos defiende del mundo. Los psicoanalistas, nos “ayudan” a entender nuestro Yo, y por ende las motivaciones inconscientes que nos llevan a actuar de cierta manera... implantan una visión limitadísima del ser.
El Superyó, por otra parte, representa los códigos morales y éticos recibidos de la cultura o religión propias. Consta de dos subsistemas: conciencia moral, que es la capacidad para; autoevaluación, la crítica y el reproche y; el ideal del yo: una autoimagen ideal que consta de conductas aprobadas y recompensadas. Olvidan esos psicoanalistas, los dictados del alma.
El Ello: El tercer componente, son nuestros deseos y motivaciones psíquicas, sexuales “inconscientes”. Es decir los instintos y deseos.
El conflicto entre estas tres partes de nuestra psique, o su falta desarrollo, -según ellos-son la causa de nuestra patología mental y origen del sufrimiento. Esta teoría psicológica, fue el pilar de las “terapias” por casi 100 años. Hoy día se considera; irreal, obsoleta, y contra natura y sin embargo…se utiliza. La evidencia científica, en especial los estudios de imagen cerebral, han mostrado que muchas patologías psíquicas, son debidas a cambios o enfermedades del funcionamiento cerebral. Es el caso de; la depresión bipolar, la esquizofrenia o el autismo…el psicoanálisis las atribuía a problemas psicoafectivos de la infancia, como; la mamá “refrigerador”, el complejo de Edipo, o los abusos sexuales.
El Psicoanálisis, es para el autor, un sistema anacrónico de creencias, con tintes fanáticos. Sus practicantes buscan las causas del sufrimiento y enfermedad psíquicas, utilizando sus teorías. Al infortunado paciente, sometido a psicoterapia-psicoanalítica, se le implantan ideas imaginarias y falsas, acerca de sus problemas. Las mas de las veces trabajan “fortaleciendo el Yo" y con ello…el egoísmo. Así el paciente y terapeuta, entran en una especie de “folie à deux”, enfermándose a través de interminables; “terapias”.
Contrario, al Psicoanálisis, es la percepción natural del ser. Diversas religiones lo buscan, develando las leyes del mundo espiritual. En su mejor aspecto, conducen a la persona a una armonía con el universo de las almas, y con ello, a una: felicidad trascendente.

Difícil nos es, apreciar el valor de frases como… “niégate a ti mismo”, y no digamos “niégate a ti mismo, toma tu cruz y sígueme” (mateo 16,24). El psicoanálisis siendo; hedonista, egoísta, y profundamente materialista, ve estos pensamientos como un masoquismo irracional, a ultranza. Los conceptos como cuerpo, alma y espíritu, son incomprensibles, para sus seguidores, es como mezclar agua y aceite.

Ha olvidado el psicoanálisis, el placer que siente el alma, que ya despierta, se une con El Creador. Trabaja buscando la felicidad, precisamente, en el punto más obscuro del humano, 
“el Yo”. La experiencia mística está presente en todas las religiones, algo que la Psicoterapia no comprende, y que la medicina científica atribuye a crisis epilépticas, intoxicación por psicotrótropicos, o psicopatología extrema.
Aunque los modernos psicólogos son de gran ayuda, debieran empezar su terapia con la frase de Teresa de Ávila. “Quién a Dios tiene, nada le falta”.


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Tiempo de vida

A todo humano, se le asigna un: tiempo de vida. Este parámetro, generalmente: se cumple. Existen, sin embargo, circunstancias, que parecen modificar el plan original, como son; accidentes, errores humanos, o actos intencionados de otro humano. Aquí cabe la pregunta ¿está decretado todo lo que ha de vivir una persona? … el llamado “determinismo” o bien, ¿puede modificarse? El determinismo es ¡fatalista! no da lugar al libre albedrio, y en esencia niega el Karma o Darma. Por ello, dentro de ciertos límites, podemos modificar, el tiempo de vida. Además, este parámetro para algunas almas, no se mide en tiempo exacto, más bien, el cumplimiento de ciertas metas.

Al alma se le asigna el cuerpo, más tiempo y circunstancias adecuadas para cumplir su misión, o llevar al cabo, el desarrollo o aprendizaje planeados. Tiempo de vida, significa que hay un límite para existir… ¡en el mundo material. El alma que es despierta, cuida su instrumento en la tierra, por ello intenta vivir en forma adecuada, evitando enfermarse y terminar prematuramente, su tiempo asignado. Es decir, siendo el cuerpo una maquina biológica, está expuesto a dañarse. De igual manera, la medicina moderna permite en muchos casos prolongar la vida útil. La mayoría de las enfermedades, las causa el mundo material, las menos proceden de las energías equivocadas del alma… todo un tema a tratar, en otra ocasión.

Todos intuimos que hay un tiempo de vida, y ello nos causa: angustia existencial. Cuando vamos a llegar tarde; a una importante cita, la estación del autobús o aeropuerto, sufrimos una sensación de desesperanza similar. El día a día transcurre, y percibimos “que algo está perdido” o bien “no hemos logrado algo valioso”; variantes de la angustia existencial.

La persona poco desarrollada, que yace moribunda, y sufre angustia existencial, ejemplifica un doloroso extremo de este sentimiento. Piensa en lo que no realizó, logró o peor aún el mal que hizo, durante; su… tiempo de vida. Todos nos equivocamos, es humano, no hay problema con eso, pero cuando el camino torcido lleva intención consiente, se genera un karma muy pesado.

Muy distinta es la agonía, para el alma evolucionada. Ha cumplido su misión, la sensación de dolor psíquico, cercano a la muerte, es debida a la tozudez de quienes no entendieron su misión, o no lograron ser transformados como se esperaba. Para el ser de luz, ya no hay Karma ni Darma, hace el bien por sí mismo, se ha entendido con El Creador. Decía Teresa de Ávila: “No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido, para dejar por eso de ofenderte”.

El alma en vías de desarrollo, aunque hubiere cumplido su tiempo de vida, no se salva del temor del estado cercano a la muerte, instinto necesario de supervivencia. La angustia existencial, es diferente a la depresión de origen orgánico, debida a un desarreglo en el funcionamiento del cerebro.

El alma, al ir cumpliendo los objetivos trazados para el tiempo de vida, ve disminuir o desaparecer la angustia existencial, que se transforma primero; en tranquilidad existencial y luego, en ¡felicidad existencial! Todos hemos ciclado entre estas sensaciones, asi se comunica nuestra alma, y nos educa sobre el tema. La angustia existencial, es en resumen; consecuencia del tiempo de vida asignado, que el alma sabe y el cuerpo intuye.

El extremo más negativo para el tiempo de vida, es el suicidio, una gran enfermedad del alma y a veces del cuerpo. Bendigamos pues, nuestro: tiempo de vida.




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Síndrome del Príncipe Azul.

La familia, como sabemos, es la célula de la sociedad. Una institución indispensable, regalo de la vida para desarrollarnos y ser felices. Podemos iniciar nuestro análisis haciendo  el símil de la familia tradicional, con una hermosa carreta de un eje tirada por un caballo.

Naturalmente el eje es la mujer, el caballo el hombre y los pasajeros los hijos. Con este vehículo el transitar por el camino de la vida es más fácil y rápido que a pie.  En la época actual la familia es una institución en franco peligro de extinción, gracias entre otros factores al síndrome del Príncipe Azul.

Desde luego el hombre como proveedor,  figura de respeto, guía, y conductor; es la fuerza que impulsa a la familia. Sin embargo en este escrito, analizaremos a la mujer, quién está especialmente expuesta, a las fuerzas que intentan destruir a la familia veamos:

La biología dicta que al acercarse la menopausia, pasados  los 40 años de edad, ocurran cambios hormonales.  Al inicio sutiles y eventualmente notables, que  indudablemente cimbrarán la visión de familia. La presión bio-psíquica es enorme, en alguna medida somos esclavos de nuestros genes, ellos nos dictan el mandato: “multiplicaos y poblad la tierra”.

El cuerpo de la mujer, obviamente diseñado para la maternidad, está presente en los pensamientos y decisiones de la vida. Desde la pubertad, las hormonas ciclan mensualmente, preparan la matriz a la fertilidad, y alteran el funcionamiento cerebral. Los óvulos son finitos, se nace con 400 mil que se van “gastando” durante la vida fértil, y al llegar a la menopausia quedan tan solo unos mil, que ya no madurarán, al faltar las hormonas necesarias, esto enciende una ruidosa alarma interna.

 El llamado inconsciente de la naturaleza a la reproducción (no directamente al sexo) en la peri-menopausia es: enorme. Analicemos a las mujeres que por diversas circunstancias no han tenido hijos; al aproximarse la menopausia redoblan sus esfuerzos para lograrlo, en algunos casos se vuelve misión de vida, no importándoles; que no exista familia o padre, uno de los “logros” de la inseminación artificial. El punto es que hay un cambio de prioridades, dictado por la biología, en esta difícil etapa femenina de la vida.

En el plano de la psicología también hay presiones, aparecen los fantasmas del closet. Se refuerza la convicción de que; al casarse se dejaron etapas de vida inconclusas. Generalmente la experiencia anhelada se ubica en la madurez temprana (o pubertad tardía) que se “abandono” para iniciar las obligaciones del matrimonio y la  familia. Es decir; se regresa a la época más fértil, donde “debió conocer más candidatos”. Obviamente busca consciente o inconscientemente: a la pareja ideal que nunca tuvo. Inicia entonces la etapa de  lo que llamaremos “El Príncipe Azulque resume la canción de Walt Disney …“eres tu el príncipeazul que yo soné”,  y la mujer se pregunta ilusionada ¿Dónde está el Príncipe Azul?

A la presión hormonal y psicológica se une la conciencia de que el tiempo: pasa factura. Aparecen las primeras canas, la gravedad y la flacidez empieza a actuar sobre los tejidos, las arrugas se acentúan, y con ello la posibilidad de encontrar nueva pareja disminuyen. Se entra en la etapa del Botox y el cirujano plástico, de “no hay mujeres feas, más bien maridos pobres”.

Para colmo de todos los males, la energía psíquica se une al vorágine de vida. Si ha sido negativa, empieza a hacer sus estragos, siendo generalmente inconsciente. Los defectos de ambas partes se hacen intolerables, el sexo se vuelve un pesado trámite, los anhelos no cumplidos retumban en la mente y elPríncipe Azul  se busca con más determinación. Aparece el pensamiento ¿y yo cuando? Y bajo ello, la biología tocando la campana y recordando: pronto será demasiado tarde.

La mujer, generalmente dada a comunicar con sus amigas “su vida”, inicia un circuito de retro alimentación equivocada, ya que ellas suelen estar en la misma etapa, algunas ya han encontrado al tan anhelado:Príncipe Azul.

La estocada familiar, suele venir para aquellas infelices que se han sometido a una psicoterapia, donde se esgrime el argumento de “todo está permitido”, baste analizar la vida de los propios “terapeutas”, para darse cuenta de que tan recomendables son o … no. La sombra del Príncipe Azul se va haciendo real, la carreta se tambalea, los hijos se aferran a lo que pueden.

El esposo, suele ser el menos consciente de todos,  generalmente ha vivido en el error de creer que solo por hacer avanzar a su carreta: cumple. A duras penas mantiene el rumbo. Ni por asomo de la casualidad se detiene a empatizar con su esposa, por esto ella ha buscado al Príncipe Azul. El inconsciente y su energía siguen pasando factura, algunos lo llaman: Karma.

Otro factor de suma importancia es, la madre (ahora abuela) de la esposa. Si ella misma logró llevar su carreta a buen término, sorteando las dificultades naturales al camino de la vida, será una buena consejera y apoyo: sabe dar amor. Si se encuentra ausente (muerte, distancia) será un factor en contra, pero si es de las personas que “sufrió el matrimonio” entonces será una influencia nefasta, perpetuará la conducta familiar aprendida, una ponzoñosa tarántula existencial. 

Entonces; cuando el Príncipe Azul ya es una firme ilusión o peor aún: existe, la esposa se ha transformado en Blanca Nieves. Máxime si el beso del osado caballero la “despertó”. La carreta familiar se convierte en una elegante carroza real. Los pensamientos ilusorios dominan, los genes, la biología, y la energía psíquica han vencido al: sentido común.

Para Blanca Nieves, la conveniencia de criar a los hijos dentro de una familia estructurada se minimiza, el egoísmo se acentúa,  justificándose en pensamientos como “si yo estoy bien ellos también”. El problema grave es que de origen, la nueva personalidad es ficticia, los pensamientos mágicos dominan, y se hace impenetrable a los buenos consejos.

Pero el tiempo y sus consecuencias son… inevitables, eventualmente  la carroza real se convierte en calabaza y en ella nadie  puede viajar. La familia está destruida. Para entonces el Príncipe Azul,  empieza a verse más real, en el mejor de los casos; igual que el marido abandonado, en el peor,  se ha convertido en el ratón que antes tiraba la carroza real ¡como hermoso corcel! Blanca Nieves pasa a ser; la cenicienta, pero ahora con mas canas, años y amargura. Ya con desesperación o estoicismo dedicada a buscar … al nuevo ¡Príncipe Azul!

(Nota: Señoras, no se prueben la zapatilla de cristal, es una historia ficticia, no se asusten. No hay arquetipos todos somos…distintos, y si .... es una visión masculina del asunto, para muchas mujeres el divorcio es un asunto de supervivencia)


Guillermo van Wielink Febrero 2013

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¿Tres en la cama?

(Parte 1)
Monogamia; es la relación de la pareja que mantiene un vínculo sexual exclusivo, durante el período de reproducción y crianza: toda la vida. Para la antropología y psicología evolucionista, la monogamia, es contraria a la naturaleza biológica, especialmente para género masculino y la poligamia; lo natural. De hecho, para culturas como la musulmana, o el antiguo budismo tibetano, la poliandria o poliginia es: moralmente aceptable. Una variedad más “moderna”, y la prevaleciente hoy día, es la monogamia seriada; una sola persona, por tiempo limitado. Terminada la relación: empieza otra.
En la naturaleza, si hay animales monógamos. En las sociedades humanas, menos del 16% lo son, y solamente 5%, desaprueban sexo extramarital (1). Estudiando 238 diferentes sociedades humanas alrededor del planeta, se encontró matrimonio monógamo, en ¡solo 43 de ellas! (2). Además se ha demostrado, que hay genes determinantes de la monogamia, en algunos animales (3,4) y se teoriza que en el humano; ocurre lo mismo.
Según los antropólogos sociales, durante la prehistoria, el hombre de las cavernas, utilizaba el esquema de la monogamia seriada. Con la aparición de la agricultura y la ganadería, apareció la propiedad privada, ello originó la sexualidad monógama, la fórmula perfecta para garantizar la continuidad del patrimonio familiar. El matrimonio adquirió desde entonces, una evidente ventaja económica, y la pareja, pasó a ser una forma de propiedad. Por ende, desde entonces, se exigió en el divorcio, una compensación económica, y reparto de bienes. La monogamia, apareció entonces en la civilización, adosada a ciertas religiones, y se convirtió en la única forma moral aceptable, como ejemplo, la tradición judeo-cristiana.
La monogamia se estableció entonces, en las leyes de muchos países, como la única forma de relación establecida, y protegida por las leyes seculares. Se considera la manera ideal de preservar la célula de la sociedad: la familia. De acuerdo a las modernas estadísticas, el matrimonio monógamo, y para toda la vida, está en vías de ¡extinción! Actualmente, más de la mitad de los matrimonios, terminan en divorcio o separación, y su lapso de duración promedio, a escala mundial, es inferior a cuatro años. Las “causas” de ello, de acuerdo a los estudiosos de las ciencias sociales son varias; menos compromiso, engaño, deseo de experimentar otra relación, búsqueda de la pareja ideal, dificultades económicas, enfermedad en un conyugue, entre otros factores.
Cualquiera que sea la “realidad” sobre la monogamia, la ciencia ignora que somos ante todo: entes con alma: energía que transciende y modifica la materia.
(no te pierdas la segunda parte de: ¿tres en la cama?)

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Tres en la cama
(Segunda parte)
El humano que dedica su vida a una pareja, establece la dinámica de energía: más intensa posible. Entran en comunión, dos seres; en cuerpo y alma. El par más espiritual, “arrastra” al menos. Los dos aprenden, pues todo ser es un maestro, y la vida en pareja, nos obliga a ser alumnos ¡muy atentos! Se aprende y punto. El Darma o Karma son inevitables.
En el caso de dos almas dispares, hay momentos de desarmonía intensa, se hace realidad la frase; “del odio al amor hay solo un paso”. Las pasiones humanas irrumpen con facilidad, destruyendo por momentos, la sintonía de esas dos almas. Si hay voluntad de ambas partes, y no se acumula demasiada energía negativa, entonces, la relación sobrevive. Durante el lapso de vida, la pareja se mantiene unida, el aprendizaje es mayor de los errores, que de los aciertos. Es una relación frágil que puede terminar antes de tiempo, por muerte o divorcio, y entonces queda una sensación de vacío existencial, de fracaso en la misión de vida.
En el caso de dos almas despiertas y gemelas, los traspiés naturales a la vida, hacen la unión más fuerte. La energía espiritual que llega a uno, se transmite al otro. Los conocimientos de cada alma, se hacen comunes, el crecimiento es armónico y rápido. El aprendizaje es de los aciertos. La relación es casi perfecta, hay un éxtasis permanente de almas, estado de amor. Cuando un par fallece, no hay sensación de pérdida existencial, solo el dolor inherente a una separación transitoria. 
Cual sea la relación de pareja, hay una forma de destruirla, rápida e inevitablemente: una tercer persona. Si la aventura amorosa es “accidental”, y no repetida, pudiera ser intrascendente, aunque no recomendable. Cuando hay una relación incomoda de más tiempo y significado emocional, la catástrofe está determinada. El tercer ser también posee energía, y con ella rompe la armonía de pareja. Aunque la persona “engañada” o su pareja original, no lo deseen, el distanciamiento es inevitable. Se desatan las almas antes unidas, y las pasiones humanas hacen de las suyas, se pierde el control. El karma actúa por debajo del consciente, y no está sujeto al arbitrio humano.
Las decisiones que se toman desde el alma, estando el cerebro sano, tienen un efecto energético inmediato: Karma o Darma. Cuando hay enfermedad mental, no se genera culpa o premio para el alma. Es el caso de problemas como; la psicosis, el trastorno bipolar, o la demencia. 
Hay seres que no viven en pareja. Los motivos son variados como; falta de vocación matrimonial, deseo de una vida espiritual y célibe, falta de oportunidades en este ciclo particular de su vida. Para ellos hay otras formas de unión o evolución, que no analizamos aquí. 
En resumen; tres en la cama, es un estado de parálisis evolutiva… ¡en el mejor de los casos! Aunque la antropología social o ciertas religiones tomen la poligamia, como normal: no lo es. Todo depende de lo que se desee de la vida en pareja; ¿evolución?, ¿involución? La simple biología nos hace animales, el alma; seres espirituales.

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¿Voluntad?


Hay varios tipos de voluntad, la real viene del alma, y es el poder: ¡más grande del ser! Esta energía, es la esencia misma de la persona, trasciende vidas y formas físicas. La voluntad del alma, es energía mística que movemos a: ¡nuestro libre albedrío! Es la mente, fuerza creadora dada al hombre. 
Es distinta la “voluntad” del cuerpo, que genera nuestro cerebro. Es mayormente inconsciente, dependiente de la biología. Ejemplo de ello, es el instinto de supervivencia, que imprime la “voluntad de vivir”, o las hormonas sexuales la “voluntad de aparearse”. Se puede distinguir, fácilmente, entre los dos tipos de voluntad. La que procede de la materia, va a asuntos de la misma, la del Alma a ella. La hermosa frase “al César lo del César y a Dios lo de Dios”, lo resume. 
La voluntad del alma, energiza y transforma… todo lo que toca. Maravilloso poder del ser, que desperdiciamos en forma asombrosa. Se intuye esta fuerza coloquialmente; “donde pones tu tesoro ahí está tu corazón”. Todos los seres con alma, la usan, de modo natural, sin necesitar preparación. La voluntad del alma, se manifiesta continuamente; el niño absorto y sentado en la arena, el pintor de un hermoso atardecer, la madre preguntándose el mejor rumbo a tomar. En forma más consciente la usa; una persona en oración: se “espiritualiza”. 
La voluntad del alma, se opaca a nuestros ojos, con las enfermedades físicas, como son; la demencia, o los trastornos psiquiátricos. Sin embargo, es tan poderosa, que aún en las personas más afectadas del cerebro, percibimos “momentos de lucidez”, donde reconocemos a la persona “como era”. El alma ha trascendido la enfermedad física. Todos hemos presenciado estos maravillosos fenómenos, las más de las veces ¡sin maravillarnos de ello!
Cuando deliberamos una cuestión espiritual, nos centramos en el alma. Esa voluntad, nos da una suave luz, accedemos, al mundo: ¡sutil! Es tan natural, que pocas veces somos conscientes de ello, aunque todos sentimos sus efectos. La voluntad del alma, nos “aligera el peso”, sentimos un estado de felicidad, que nos llena. Lleva nuestro ser, a mejores rumbos.
La parte humana de la religión, ha detectado la importancia, en la voluntad del alma. Se ha “adueñado” de ella, o más bien, ha pretendido hacerlo. Enseña que; “pocos”, “los escogidos”, “los especiales” etc. poseen esa facultad. Sin embargo, sabemos que se ha dado ese poder: a ¡todos los seres! La verdad… es muy simple: la voluntad del alma, es universal, natural, y simple de usar. Cura o atenúa las enfermedades humanas. Se le invoca, para sanar las adicciones y otras tristezas. Nos permite conocer (parcialmente) el amor; “El aprovechamiento del alma no está en pensar mucho, sino en amar mucho” decía Teresa de Ávila. 
Muy distinto es el amor, que genera el Espíritu. No deviene de la voluntad del alma, menos aún es facultad del cerebro. Este magno don, es un regalo, que de acuerdo a los místicos; “quema el corazón”, ¡divina lanza! Extraña mezcla de dolor físico, y placer extremo. Es la unión del alma, el espíritu y su creador. 
Usemos pues, la voluntad del alma. 

Dr. Guillermo van Wielink Primavera 2013 
Agradezco sus comentarios.

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Historias PS.
“Ya no quiero más historias”; se dice. Analizaremos esta expresión, como la relación entre uno mismo, y la persona significante (PS); con ella o el hacemos: ¡una nueva historia!
Persona significante (PS), es una traducción del término coloquial en inglés: “the significant other”. Describe dos personas en una relación íntima, independientemente del; sexo, estado matrimonial, u orientación sexual. Es un término lo suficientemente vago, para evitar la ofensa, como puede ocurrir con términos como; amante, novia, amado(a), mejor amigo etc. Tener PS, no implica una relación sexual, ya que puede tratarse de; un gran amigo(a), figura religiosa, abuelo etc.
Hacer la nueva historia, no siempre es un acto… voluntario. Los PS de la infancia, no los escogemos, e inevitablemente nos transmiten: su historia. Este hecho; es muy estudiado por la psicología social, donde el PS es; el padre/madre, tío (a), abuelo(a) o maestro; es decir: la persona que guía, y cuida del niño, durante la primera etapa de socialización. Ello ocurre durante los primeros siete años de vida, después de eso, ya no son necesarias estas PS. En la siguiente etapa del desarrollo, se busca un PS que no necesariamente es una persona real, más bien; una noción abstracta de lo que la sociedad considera bueno o malo, como es; un artista popular, o una figura religiosa.
Al avanzar la edad, pasamos la adolescencia, y adquirimos más autoconciencia. Empezamos a escoger voluntaria (o involuntariamente) a la persona con la que haremos ¡la nueva historia! Entre más autoconciencia y experiencia; mayor decisión deliberada, en escoger a la PS. Quien tiene más conocimientos, tiene más responsabilidad.
En psicología y sociología, el significado de PS es muy diferente de su uso coloquial. Cualquier persona que tiene una gran importancia en la vida del individuo, y es una influencia definitiva en la concepción de sí mismo; es PS. Hacemos una fusión parcial de la propia personalidad, con la o las PS.
Al llegar a la madurez hacemos la historia con la PS, que es nuestra pareja sentimental. Siendo responsables de nuestras decisiones; iniciamos el Karma/Darma. Al transcurrir la vida, podemos tener más de una PS, y con ello… ¡otra historia! Hay personas que nos elevan y ayudan, una historia deseable. Otras pueden ser ¡atracción fatal! Una: historia horrible.
Quién vive de sensaciones físicas; las historias se suceden unas a otras. Los genes, hormonas y el cerebro de reptil, hacen un harem de su vida emocional. Son seres materiales, su conciencia está en el cuerpo, y viven los interminables ciclos de la existencia terrenal.
Quien tiene conciencia de su alma, las historias son espirituales. Iluminar, y crecer con la (las) PS es su labor. Esta historia si trasciende. Quien tiene la fortuna de vivir con un ser así, ha encontrado un ángel.
El alma tocada por el espíritu divino: es PS maravillosa. Su luz transformará la vida de todos. Historia que trasciende y trasforma en bien. Dios se comunica por Él o Ella. Nos hace probar, por unos momentos, las ¡delicias del verdadero paraíso!
Bárbara Prosperi; Gracias por estos conceptos.


Mi iglesia duerme

María Magdalena fue la primera en entrar a la tumba de Jesús. De acuerdo a las escrituras, la encontró vacía, con los lienzos acomodados a un lado. Es decir, esta mujer fue el testigo primero de la resurrección, pilar del cristianismo. Adicionalmente; ella acompaño al maestro, durante la pasión y muerte. Además, estuvo presente durante muchas de sus prédicas. Por ello y otras evidencias, la mayoría de los católicos, consideran como posibilidad aceptable, que Jesús fue un hombre: casado. Este asunto no preocupó a nadie, hasta el inicio del segundo milenio. Hay quién afirma, que el Salvador tuvo hijos, como apunta la evidencia de la tumba de Tailpot, encontrada en el año 1980, durante los trabajos de construcción de unas viviendas, a las afueras de Jerusalén. Para la mayoría de aquellos católicos con quienes he platicado el tema; Jesús, de haber sido casado, sería aún más admirable.
La mayoría de los doce apóstoles, fundadores de la iglesia, eran casados. Este hecho, no mereció un solo comentario en contra, registrado en las escrituras aceptadas. Para empezar; la madre del mesías estaba casada con José, y ambos son santos para las iglesias cristianas.
Ninguna moral, impide que un sacerdote sea casado. Más aun; nada imposibilita que una mujer sea sacerdote y casada. Si bien el celibato es una opción, en ningún párrafo de los evangelios dice que sea obligatorio; «Hay hombres que se quedan sin casar por causa del Reino de los Cielos. El que puede aceptar esto, que lo acepte» (Mt. 19,12).
El hecho de tener relaciones sexuales; dentro de una moral, y existiendo el amor en la pareja, no impide que se conozca a Dios, al contrario, es un medio para acercarse a Él. Ligar el celibato a la santidad, es una aberración, limita la espiritualidad a evitar un acto fisiológico y natural.
La virginidad se ha exaltado como virtud, desde los inicios de la historia humana, no es invento de la iglesia católica. En la historia de diversas religiones y mitologías, el nacimiento “inmaculado”, ha sido la regla. De hecho perder la virginidad, ha sido motivo de castigo en relatos como el bíblico jardín del edén, motivo implicado en la expulsión de Adán y Eva. Por ello, ser célibe, es parte del requisito para ser santo: dentro del imaginario popular.
Nos gustaría ver, dentro de la Iglesia Católica, el casamiento en los sacerdotes, y el celibato; opcional. De preferencia, en monjas y curas, el celibato debería de aceptarse, solo después de un detallado examen psicológico, en el que se demuestre que no hay una patología de fondo.
El casamiento “a escondidas” ocurre en un 30% de los sacerdotes de acuerdo a algunas fuentes. En relación a las monjas, pensemos en los fetos encontrados en los antiguos conventos medievales, cuando se prohibió el matrimonio.
La próxima semana se elegirá a un Papa, con toda seguridad alguien que siga la línea “dura” de la iglesia Católica. Es predecible que el celibato seguirá como obligatorio, para ejercer el sacerdocio. Grave error, que ha favorecido todo tipo de desviaciones sexuales, y deserción de vocaciones. La triste realidad es que, la des-sexualización de dios, solo ocurrirá en un futuro lejano, los católicos hoy vivos, no lo llegaremos a ver. Y sí; el título de “Mi Iglesia Duerme”, es del autor Salvador Freixedo.


Los Gurús.


En el plano material, y siendo el humano; un primate, requiere del líder o guía de la manada, para sentir: seguridad. El macho alfa espera y exige; respeto, y distancia hacia su persona. Toma decisiones por el “bien de los demás” y por ello tiene privilegios de clase, que trata de ocultar para parecer “del pueblo”. El o la líder se creen; infalibles, necesarios, diferentes, y sobre todo: extraordinarios. A estos individuos los sigue; una masa informe de ignorantes y acomplejados, que ven en su líder, un poder que desean en sí mismos, asi sienten: seguridad existencial. Es el caso de individuos en la política, que son dictadores disfrazados de: salvadores del pueblo. Las cifras económicas muestran la realidad de este esquema de poder; devaluación, desempleo, mayor pobreza real, falta de oportunidades e inseguridad. El caso actual de Venezuela.
Este caso y sus resultados se aplican a los: “guías espirituales”. Se apoderan de dios, y son entonces capaces de “transmitirnos su voluntad”. Asi; tenemos otro tipo de abuso de poder, pues inevitablemente: se endiosan, convencidos de su misión intermediaria. Tenemos en consecuencia, todo tipo de: guerras santas, “dios” se adapta a las necesidades del líder.
En el mundo de las almas, el mejor maestro es; uno mismo. Escuchar la voz del Creador; la clave. Error extremo es; considerar a alguien como único gurú, ya que TODOS los seres son: nuestros maestros. Hay de quien aprendemos; lo bueno, o lo malo. Si lo meditamos; hasta la gente que nos ha hecho sufrir, nos ha hecho aprender.
El instinto religioso, está presente; en todo humano. Radica en una parte irracional e inconsciente del cerebro. Una vez que se han aprendido los conceptos religiosos, generalmente durante infancia, se defienden como parte del propio ser. Se dice “no platiques de política ni religión”, si quieres llevar la relación en paz. Por ello en nombre de dios, especialmente en las religiones monoteístas, se crean “pueblos escogidos” y “profetas únicos”, gran calamidad para la raza humana. La genética, una rama de la ciencia, nos da una versión muy distinta, todos los humanos somos iguales.
En el mundo del espíritu hay una sola guía y maestro: Dios. Por ello quienes reconocen a una persona como “gurú”, han rebajado su condición al plano material, engañados por su cerebro de primate. No se han molestado en comprender, de qué trata la vida. Por comodidad decretan intolerantes; que tal o cual persona (real o ficticia) es su guía. Caen en la cómoda posición, de buscar a dios, apegados a una imagen: ilusoria.
La conclusión de ello es simple; todos podemos acceder, de hecho lo hacemos; al conocimiento de: Dios. Hay que tener en cuenta que el espíritu divino, se irá manifestando a su arbitrio, y no al nuestro. La humildad de esto, es simplemente un acto de: sensatez. Indica que el ser está preparado, para subir un peldaño más, en el hermoso sendero de la evolución.





Amor Y Odio.

En el plano material, el amor y el odio son pasiones similares, si no es que: idénticas. La diferencia es que; el amor suele causar placer, y el odio dolor. Estos sentimientos usan las mismas vías cerebrales. El amor produce sobre todo endorfinas, nos hace sentir apacibles y satisfechos. El odio produce catecolaminas, que nos ponen en estado de “defensa ataque”. El amor terrestre es finito, y se confunde con la pasión. De uno a otro sentimiento se cambia con facilidad, se dice que “del odio al amor hay solo un paso”. Este amor u odio; mueren con el cuerpo: no trascienden.
Caso muy distinto son el amor que proviene: del alma. Mayor diferencia aun, el que viene: del espíritu.
El alma capaz de dar amor, ha comprendido el propósito de su creador, brilla con suave luz blanca. Puede entonces unirse, gracias a ese amor; a otras almas. Si ese ser es muy afortunado; puede encontrar durante la vida, a una alma gemela: enorme felicidad. Ese amor trasciende el plano material, y se lleva a otros ciclos y planos de la existencia: trasciende. En este estado no se puede transmitir odio.
Cuando el Amor viene del espíritu, entonces se ha sobrepasado el plano de las almas, y el ser es conductor de esta poderosísima energía divina; color dorado. Ha unido entonces las tres partes de su ser, estado máximo del humano. Los cristianos la llaman; comunión, los budistas; yoga. Entonces se habla de “un ser iluminado”, donde los conocimientos que transmite, han sobrepasado ampliamente las posibilidades de su propia naturaleza. Es decir se tiene el don divino. El punto es; el Amor del espíritu no se produce por el humano, solo puede disponerse recibirlo. La dulce obediencia al creador es total.




Las esferas

Con frecuencia se dice que vivimos en “ciclos de existencia”, el hecho es; durante el lapso de una misma vida vivimos: tiempos o períodos. Pienso que llamarlas esferas, es más adecuado. Las visualizo como esas esferas de navidad, redondas. Habita uno dentro de ellas, una por período. 
La esfera tiene las 3 dimensiones de esta tierra y una más, el tiempo. Pasamos de una esfera a la otra, como encerrados en un límite de posibilidades, que nos parece enorme pero : finito.
Así cada esfera de la vida es una nueva oportunidad de desarrollarnos y acercarnos al creador. Con Él a la anhelada felicidad interior. Nuestra alma muta constantemente en estos ciclos, en los que no necesariamente, abandonamos el mismo cuerpo. Es decir; nunca somos los mismos en la mañana, que en la tarde; de un mismo día. Por ello somos personas distintas de una esfera a la otra.
En cada esfera el Karma/Darma queda suspendido, es como una pequeña muerte en el esquema de nuestra vida, una nueva oportunidad de desarrollarnos. La conciencia de ello nos marca lo finito del tiempo y nos hace apreciar más las esferas que ya vivimos… y aprovechar la que habitamos: hoy.
Percibir así el mundo; es asunto del cerebro. Siendo humanos, necesitamos esquemas físicos para entender, o por lo menos traducir, los mensajes del alma.









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